Despido “express” o el fracaso de la gestión de personas

141125 Gestionar la salidaAún cuando pensemos que y hoy en día muchas empresas han puesto en práctica procesos estructurados de acogida de nuevas personas, seguro que la gran mayoría de ellas ni se ha planteado estructurar el proceso de salida. ¿Para qué? Si total, no nos vamos a volver a ver.

Puede que esto fuera cierto hace unos años, cuando al cerrar la puerta la probabilidad de interacción futura era realmente baja. Me parece interesante reflexionar si no deberíamos pensar en cómo gestionamos el proceso de salida de las personas.

Despedir a una persona que nos ha dedicado el tiempo que sea, con interés, con valor y entrega es algo que pasa y pasará. La coyuntura y la estructura piramidal propia de las organizaciones así lo mandan.

Tratar a las personas con el respeto que merecen aunque la coyuntura sea desfavorable y tengamos que prescindir de ellas puede resultar obvio, pero la realidad nos indica que no es así. El despido “exprés” está de moda. “Recoge y vete” es una frase que suena más de lo deseable.

El despedido se siente tratado como un villano. No suele entender nada y sin lugar a dudas ya nunca más hablará bien de nosotros. ¿Qué cuesta pronunciar dos frases de agradecimiento?, ¿Un par de palabras amables? Dónde queda la empatía frente a esa frialdad.

Que esas personas hablarán mal de la empresa, no lo pongamos en duda. Pero además hoy en día tienen canales para amplificar sus críticas y tienen un alto número de “otros” que pasaron por lo mismo, encantados en colaborar en difundir esas opiniones, que ya sabemos que son a menudo fruto del momento, pero ya están corriendo por Twitter como la pólvora.

Sugiero que nos paremos a pensar cómo estamos haciendo que la gente salga de nuestras empresas. Si es el miedo lo que nos domina a recurrir a ese despido “exprés”, es la falta de profesionalidad de las personas que lo hacen o es simplemente que pensamos que así es más fácil.

Lo que tenemos delante cuando despedimos es una PERSONA. Tratémosla con empatía y conseguiremos que, a pesar de las circunstancias, siga siendo un amigo y un prescriptor.

Despedir también es una acción de comunicación interna. La gente que lo hace debe saber cómo esperamos que lo hagan, deben tener unas habilidades concretas y deben aprender a hacerlo. Debemos establecer unas guías y formar si es necesario, pero no desaprovechemos un prescriptor, alguien que nos ha dedicado un tiempo de su vida, por la incompetencia de quien despide.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *