No esperar a que sea tarde

140915 No esperar a que sea tardeLas empresas crecen; estas cosas pasan y además es lo deseable. Y llega el día en que  los emprendedores que las crearon se cruzan por el pasillo a alguien que no saben que hace o se enteran en la maquina del café de que ha llegado a un acuerdo con nosesabequé  competidor. Podemos sonreír, pero es cierto la realidad muchas veces nos adelanta sin que nos demos cuenta.

Los emprendedores y pequeñas empresas que, independientemente de la velocidad con que lo hagan, tienen voluntad de crecer y perdurar se van a dar de bruces con situaciones como esta.

Pensemos desde muy al principio en esto y, por prematuro que nos parezca, actuemos con anticipación. Pongamos en marcha mecanismos y prácticas que necesitaremos más adelante, cuando crezcamos.

Tener que empezar a comunicar a los empleados como reacción a algo que ha pasado es difícil. Normalmente ni va a ser bien visto ni aceptado.

Crear, sin embargo, una cultura de transparencia y comunicación desde el principio, cuando lo podemos hacer poco a poco y sin presión es tener visión y sabiduría.

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