No comunicar va contra la reputación

comunicacion y reputacion

Hay empresas que aún hoy se posicionan en una comunicación mínima o inexistente. Son empresas que no se ven, de las que tenemos una imagen difusa. Y además lo hacen convencidas de que eso las favorece.

¡Pues no! El “no” es categórico y rotundo, sin opción a matices o contraargumentos. En una época en el que la información y su acceso es lo que la caracteriza, los argumentos en contra de la comunicación no se sostienen.

Las empresas deben comunicar. No entro aquí en el detalle del grado en que lo hagan, pero tienen que hacerlo. El no comunicar va en su contra. Siempre.

Si no comunicas, la percepción es de opacidad, de no querer contar, de tener algo que esconder y de menospreciar a aquel que quiere saber sobre la empresa.

Si no comunicas, dejas el espacio abierto a que cada uno imagine lo que quiera, se haga su propia idea y la comparta.

Si no comunicas, cuando quieras atraer talento de valor, no llegarás a tiempo. Los candidatos habrán buscando información y al no encontrarla, se habrán ido con otro.

Por tanto, si no comunicas, tu reputación se verá afectada. No habrás sido capaz de proyectar una imagen clara y unívoca y la percepción no será positiva. Es una postura anclada en el pasado, en un mundo diferente con dinámicas diferentes.

Las empresas deben comunicar. Siempre, siempre, a sus empleados. La comunicación interna es calve para proyectar la imagen de la empresa hacia el exterior. Los empleados son los que
tienen la capacidad de hablar bien de nosotros, de colaborar en mantener nuestra reputación y de proyectarnos hacia el exterior.

Comunicación externa también, por supuesto. La frontera entre una y otra es demasiado difusa para seguir pensando en compartimentos estancos.

Obvio, ¿no? Pues, ¿por qué cuesta tanto que tantas empresas lo entiendan?

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